Penal El Frontón: Historia, el motín, lo que debes saber

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La cárcel en la Isla El Frontón, situada en el Callao, Lima, Perú, ha sido un punto relevante en la historia del país.

El 13 de abril de 1985, los delincuentes terroristas se amotinaron exigiendo mejoras carcelarias. Tres meses después, el 13 de julio los presos del grupo subversivo Sendero Luminoso se amotinan en simultaneo en los penales de Santa Bárbara (mujeres), San Juan Bautista El Frontón y San Pedro (Lurigancho), tomando como rehenes a policías y empleados penitenciarios.

El 4 de octubre de 1985 los senderistas internados en el penal San Pedro se resisten a una requisa de armas amotinandose, ahí denuncian con astucia un supuesto plan de “aniquilamiento” en su contra, lo que fue ampliamente difundido por su aparato de prensa (diarios afines a su ideología en el medio, aprovechandose de la libertad de expresión).
Esto obliga a las autoridades aceptar algunas exigencias, generando (en El Frontón) mayor libertad de acción en el trsitemente famoso Pabellón Azul.

Desde ahí no solo se planearon actos terroristas, sino que algunos presos salían escondidos entre las visitas para realizar atentados y directivas, retornando luego bajo la misma cobertura.

Hubo un descontrol completo, haciendo posible que se introdujeran armas, explosivos y cemento, empleando este último para ir modificando el interior del pabellón para un eventual enfrentamiento con las fuerzas del orden.

Este Penal El Frontón, dentro de un contexto histórico y político complicado, fue designado para albergar durante el primer gobierno del dr. Alan García Pérez, a los sentenciados y acusados por terrorismo, en su mayoría del grupo terrorista auto denominado Sendero Luminoso, esta designación tuvo un impacto en el sistema penitenciario peruano muy significativo,

Es importante mencionar que el Presidente García quería cambiar la estrategia contra subversiva del entonces Expresidente Fernando Belaunde que no había sido efectiva dado que los terroristas cada vez mas incrementaban su violencia contra la población.

El motín que tuvo lugar en el centro penitneciario de El Frontón, y otros 2 penales mas el posterior rescate de rehenes y toma de control, dejaron secuelas difíciles de olvidar. En la actualidad, El Frontón sigue generando debate y reflexión, siendo un legado que nos obliga a mirar al pasado y considerar su importancia en la justicia nacional peruana.

El penal El Frontón en la historia del Perú

Estos sucesos de los motines, ocupa un lugar destacado en la historia del Perú, siendo un símbolo de la falta de control que tuvo una enorme trascendencia en el sistema nacional penitenciario. A continuación, exploraremos los antecedentes que llevaron a los motines en este penal, sus características distintivas, el contexto histórico, el gobierno y el uso político en el que se desenvolvió, así como su impacto duradero en el sistema penitenciario peruano.

Impacto en el sistema penitenciario peruano

Reflexión sobre las consecuencias a largo plazo del funcionamiento de El Frontón.

  • Análisis del papel del penal en el desarrollo y evolución del sistema penitenciario peruano.

El motín y el control del pabellon “azul” por los presos

El motín fue un suceso desgarrador que marcó un hito en la historia peruana. Durante este episodio, los internos se rebelaron contra las autoridades, exigiendo condiciones imposibles de cumplir.

Desde el inicio de esa infausta época del terrorismo, los reclusos senderistas se las ingeniaban para tener el control de los pabellones en donde eran recluidos.

En este caso de El Frontón, la Policía Nacional del Perú, no tenía un control efectivo de quienes estaban dentro porque no podían entrar desde meses atrás, y ante esa falta de control, los terroristas podían ingresar y salir a su antojo, usando como coartada el estar recluidos, cuando en realidad ellos planeaban sus atentados desde dentro, hacían que una persona fuera como visitante para reemplazarlos en el conteo luego, realizaban su atentado, y regresaban en la siguiente lancha de visitantes. 

Los policías encargados del control de visitas en las lanchas habían sido amenazados con la muerte de sus familiares, y con esto los subversivos y los acusados de terrorismo, podrían ingresar cualquier tipo de visita, incluidos otros grupos y miembros de sus células terroristas que planeaban asesinatos selectivos y atentados con coches bomba, las visitas que entraban al penal, no eran las mismas que salían de allí en las lanchas de regreso era todo un “carrusel de presos”.

Desarrollo del motín en el penal

El 21 de mayo de 1986 los terroristas presos en tres penales de Lima presentaron una acción de amparo ante el Poder Judicial exigiendo mejores condiciones carcelarias, la cual se admitió y concedió, con ello, los terroristas tomaron el control de los pabellones de las cárceles donde estaban recluidos, al punto de no permitir a ninguna autoridad del penal ingresar a lo que ellos llamaban su “luminosa trinchera de combate”.

Los agentes del INPE (instituto nacional penitenciario) o de la policía no podían hacer el recuento diario de internos, ni inspeccionar las celdas de manera inopinada en busca de armas, explosivos o propaganda; para poder ingresar tenían que pedirles permiso a los terroristas presos

En el Pabellón Azul los presos preparan su defensa por meses, tenían todo tipo de herramientas, habían construido parapetos de cemento y fierro en los pasadizos, construyeron escaleras internas, reforzaron paredes para usarlas de refugio y cavaron túneles dentro y fuera del perímetro del pabellón.

Construyeron un compartimento subterráneo tan grande como para albergar de pie a unas 150 personas; tenía varios respiraderos bien camuflados; reforzaron las puertas de ingreso con planchas de fierro y piedra, confeccionaron chalecos antibala artesanales con costales vacíos de polipropileno cubiertos con piedras planas cosidas a manera de malla; así como también armas rudimentarias, lanzas con los ángulos de fierro de las camas, flechas y dardos; mini escopetas hechas con tubería, trampas para ratas y trozos de madera rectangular; lanzallamas con tubos de desagüe y un mechero en un extremo; bombas caseras molotov y quesos rusos (granadas artesanales), algunas ventanas fueron parcialmente pavimentadas, convirtiéndolas en troneras (orificios a través de los cuales se disparan armas).

Habían ingresado también al penal, pistolas, revólveres, escopetas, fusiles y gran cantidad de explosivos. Tenían almacenadas cajas con alimentos no perecibles, agua embotellada y artículos de primeros auxilios para resistir por más de 30 días.

La historia de la revuelta en estos penales de Lima, comenzó el 18 de Junio del año 1986, cuando los internos realizaron un amotinamiento sincronizado y tomaron el control de las instalaciones en el El Frontón, haciendo coincidir con el XII Congreso de la Internacional Socialista entre el 20 al 23 de junio de 1986, con asistencia de personalidades y representantes de partidos políticos de más de cincuenta países y una gran cobertura de prensa internacional., Perú, cuya organización estaba a cargo por el entonces presidente del Perú Alan García.

Como antencendente, en ese entonces se promulgó un decreto supremo donde se declaraba el estado de emergencia desde el 7 de febrero de 1986 y se había decretado el toque de queda en Lima y Callao, luego duraría hasta julio del siguiente año. Asimismo, se prorrogó el estado de emergencia en 21 provincias del país

Este día Sendero Luminoso, un grupo terrorista comunista, el más sanguinario del mundo en su momento, organizó esta serie de ataques simultáneos en diferentes cárceles del país. Ellos pretendían, al margen de pedir mejores condiciones en el centro penitenciario, liberar a sus miembros encarcelados y así fortalecer su organización.

Los sentenciados y acusados por terrorismo de las cárceles de San Juan de Lurigancho, en la carcel de la isla de El Frontón y la de mujeres de “Santa Bárbara”, se amotinaron en forma coordinada tomando como rehenes a los guardias de las cárceles y a tres periodistas

En la cárcel de mujeres de Santa Bárbara intervino la Guardia Republicana y liberó a los rehenes, aunque 2 de ellos, mujeres, fallecieron. En el penal San Pedro (Lurigancho) intervinieron juntos el Ejército y la Guardia Republicana, al amanecer del día 19 un rehén fue liberado, muriendo según el informe oficial 124 reclusos.

Los terroristas y acusados de terrorismo amotinados presentaron un pliego de demandas entre las que destacaban su negativa a ser trasladados a otras cárceles; la eliminación de las requisas y las revisiones, así como el cierre del penal de Canto Grande y mejoras en las condiciones carcelarias.

Las autoridades civiles crearon una comisión negociadora para negociar con los peligrosos criminales

La respuesta de las fuerzas de seguridad del Estado, a través del comando conjunto, bajo el mando administrativo del Ministro del Interior en aquel entonces, Aguitín Mantilla y el presidente Alan Garcia Pérez, fue contundente y se produjo un violento enfrentamiento y acciones militares dajando un saldo de decenas de internnos fallecidos y 3 Infantes de Marina

En el caso del motín en el penal El Frontón fueron más de 150 presos por terrorismo, (ellos se llamaba asi mismos “presos políticos”), fallecen al explotar un almacen de munición que ellos habían implementado dentro del llamado pabellon azul que habían tomado varios meses atrás, al que como ya se mencionó ningún policía podía ya acceder y en el que tenían explosivos de alto radio de acción.

Intervención de las fuerzas de seguridad

En El Frontón, el motín se inició a las 06:10 horas del 18 de Junio, cuando los agentes penitenciarios y tres Guardias Republicanos, retiraban el candado que cerraba por fuera la puerta del primer piso del pabellón. Inesperadamente, utilizando las escaleras internas, los presos del segundo piso se abalanzaron sobre ellos y los tomaron de rehenes, apoderándose de tres fusile automáticos G-3 y una subametralladora FMK-3. Esas armas se sumaban a las que habían introducido y fabricado anteriormente

Ante la revuelta, el entonces ministro del Interior Agustín Mantilla, anunció que las fuerzas del orden iban a intervenir para retomar el control de las cárceles y el resultado fue la recuperación total en donde se perpetraron este amotinamiento sincronizado, pero dejando un saldo de varias bajas en los infantes de Marina desplegados en El Frontón,

Los presos tenían francotiradores apostados en lugares estratégicos del edificio con el fin de repeler cualquier incursión de los Marinos asi como también de la Guardia Republicana (hoy PNP) en Lurigancho

El gobierno, a través de su consejo de ministros y defensoría del pueblo envió una comisión para negociar llamada «Comisión de Paz», conformada por Cesar Samamé, Augusto Rodríguez Rabanal y Fernando Cabieses, los cuales arribaron a eso de las 16:30 a la cárcel de El Frontón. Al fracasar estas negociaciones, Alan García promulga el Decreto Supremo N.º 006-86-JUS con el fin de declarar a los centros penales como “zonas militares restringidas”

  • A las 17:15 horas del día 18, el personal de FOES usando lanzacohetes trata de abrir un boquete en la pared y puerta del lado sur del pabellón no logrando su objetivo, siendo repelidos con armas de fuego y flechas lanzadas con ballestas artesanales, hiriendo de bala a un Oficial de Mar en la cabeza. Frente a esta situación, utilizando un megáfono, se comunica a los amotinados que usarán explosivos y que se rindan. La respuesta fue de insultos y arengas contra el gobierno y a favor de la lucha armada. Los Foes colocan cargas explosivas en la pared sur oeste para abrir un forado, lográndo abrir una pequeña brecha, lo que motivó que el jefe de la Guardia Republicanos requiera que se amplíe el pase abierto para poder ingresar. En la segunda carga se abre la brecha y se derriba el extremo oeste del pabellón, los presos tenían un almacen con munición que, por simpatía, explota debilitando los cimientos y columnas de un ala del pabellón derrumbándolo.
  • Con el derrumbe uno de los internos, Francisco Morán Guillén sale con las manos atadas y múltiples heridas punzo cortantes, diciendo que se las habían hecho los cabecillas del motín por su intención de rendirse y que los cabecillas estaban matando a quienes querían rendirse, que existían trincheras y reductos subterráneos, asi como armas y pertrechos para una prolongada resistencia.
  • A las 20:00 horas desembarca en la isla el refuerzo de la Guardia Republicana y ocupan posiciones alrededor de Pabellón Azul y a las 23:00 horas llega el Juez de instrucción del Callao, acompañado por su seguridad, auxiliares y médico legista comunicando que su presencia obedecía al Habeas Corpus presentado ante su despacho, intenta dialogar por megáfono, no obtiene resultados, levanta el acta respectiva y se retira a las 00:02 horas del día 19 de junio.

En medio de esta violencia y caos, los Marinos Peruanos tuvieron un papel fundamental. Ellos arriesgaron sus vidas para enfrentar a los terroristas y devolver la paz en este lugar que había sido tomado y usado como sitio de planeamiento y adoctrinamiento en la ideología subversiva.

 Los hombres de la Marina demostraron su coraje y profesionalismo, arriesgando sus vidas para restaurar el orden y proteger a los ciudadanos. La labor de los marinos en ese episodio sangriento no fue solo un acto de servicio a la patria, sino también una demostración de su compromiso con la seguridad y el bienestar de la población.

Es importante recordar y denunciar lo que pasó en ese tiempo en los Penales del Perú, sin embargo también es justo reconocer y agradecer el sacrificio de los miembros de la miembros navales que intervinieron en la operación. Su valentía y dedicación son un ejemplo a seguir para todos los peruanos y un homenaje a las víctimas de la violencia senderista.

Como resultado de la intervención de la Fuerza del Orden se tuvieron las siguientes bajas:

  • En la Marina de Guerra del Perú: Tres (3) fallecidos y catorce (14) heridos.
  • En la Guardia Republicana: Un (1) fallecido y cinco (5) heridos.
  • En el INPE: Un (1) herido.
    De los heridos, seis (6) requirieron internamiento hospitalario por la gravedad de sus heridas. En el caso de los delincuentes terroristas hubo veintinueve (29) rendidos en el operativo. Uno (1) el día 18 y veintiocho (28) el día 19, encontrándose en los escombros los días siguientes a cinco (5) internos con heridas leves.

Violaciones a los derechos humanos durante la toma de control

Durante la toma de control de la revuelta en el caso El Frontón, se cometieron violaciones a la ley humanitaria. Es cierto, dado que mientras 29 reclusos pudieron ser puestos a buen recaudo por miembros de la Marina, que hacía los mayores esfuerzos para que los reclusos recapacitaran y depusieran las armas, del otro lado, muchos otros eran asesinados por los mismos presos cuando intentaban rendirse y dejar el motín sin dejar de mencionar a los miembros de la policia asesinados.

Los presos y acusados por terrorismo que se amotinaron, no respetaron la vida de los que querían rendirse o poner fin a esa sublevación, la mayoría ultimados con arma blanca, así como también asesinaron a rehenes y miembros de la Marina cuando valerosamente intentaban ingresar para poner fin a este motín.

Durante la remoción de los escombros, se logró incautar 1 pistola ametralladora FMK-3, 1 escopeta de cartucho cal. 12 cañón corto, 1 fusil Mauser recortado 7.65 mm, 3 fusiles HK-G3, 1 granada, 1 mortero casero, 1 pistola de cartuchos, 1 pistola cal 7.65mm, 100 cartuchos de dinamita, 1 bolsa con cincuenta cartuchos de dinamita, 30 paquetes de tres cartuchos de dinamita cada uno, 1 fusil casero, 32 ballestas, 10 lanzallamas rústicos, 6 explosivos queso ruso, además de multiples cartuchos, municiones, mecha lenta, lanzas, cuchillos, verduguillos, machetes, dardos, chalecos antibalas, etc. etc.

Sin embargo, La comisión, que fue presidida por el entonces senador Rolando Ames, dijo tener las pruebas suficientes de la represión del motín como para acusar al presidente Alan García y los miembros del gabinete con el fin de determinar su responsabilidad política en estos hechos

Investigación y esclarecimiento de los hechos ocurridos

Tras el motín y la toma de control en El Frontón, se llevaron a cabo diversas investigaciones para recabar toda la documentación para esclarecer los hechos y determinar las responsabilidades.

Entró en la escena el ministro de justicia, “la defensoría del pueblo”, se crearon las llamadas “comisiones de la verdad” en donde se incluye a la corte interamericana de derechos humanos, los que realizaron un supuesto trabajo para buscar lo que realmente pasó allí, determinar la represión del motín y lograr alguna reparación para los afectados,

Ningún informe de esas comisiones operadas bajo un sesgo ideológico muy marcado, un codigo de conducta de la investigación inclinado hacia el lado de los senderistas, y fueron muy poco o nada imparciales, sin reflejar en sus informes la verdad de los sucesos ocurridos en este trágico mes de Junio de 1986.

Hasta el día de hoy, no hay registro de que algún familiar de los que fueron tomados como rehenes o de los valientes Marinos fallecidos hayan recibido ninguna.

Aprovechando que el código procesal penal Peruano no es perfecto, las organizaciones que sustentan sus operaciones ingresos en denunciar a las fuerzas armadas (Ejército, Marina, Fuerza Aérea y policiales, logran reabrir los juicios a los veteranos de guerra que se enfrentaron al terrorismo y arriesgaron sus vidas en este motín

Tal es el caso de por ejemplo los internos apellidados Durand y Ugarte, cuyas denuncias presentadas dieron lugar a dos resoluciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que han establecido la obligación del Estado de reparar a los deudos en este registro único de víctimas de su consejo de reparaciones, pero ninguno considera a los miembros de la Marina como en este caso por ejemplo.

El legado y la memoria de El Frontón

El penal El Frontón dejó un impacto profundo en sociedad peruana. La brutalidad con la que estos presos por terrorismo actuaron y ocasionaron la mal llamada “matanza de los penales” durante aquellas casi 48 horas siguen siendo recordados con mucho dolor.

Recuperación y preservación del patrimonio histórico de El Frontón

La recuperación y preservación del patrimonio histórico del penal El Frontón ha sido una preocupación qe sale a relucir de vez en cuando. Diferentes iniciativas buscan conservar la memoria de lo ocurrido allí, como museos, exposiciones y monumentos conmemorativos.

La gran mayoría de estos espacios solo proyectan una sutil apología a la lucha terrorista de esos años, destruyendo a su vez la imagen de los Militares, en este caso de la Marina de Guerra, con lo cual crean un sesgo en los espectadores que para nada promueve la reconciliación en la sociedad peruana.

Investigaciones y comisiones de reconciliación

Las investigaciones sobre los hechos ocurridos en El Frontón han buscado sesgadamente esclarecer la verdad y establecer responsabilidades. Varios años después se crea una “comisión de la verdad y reconciliación” cuyo fin, en teoría, era la de crear y fomentar el diálogo y la justicia.

En este caso, y en muchos otros, mas allá de buscar respuestas para los familiares de las víctimas y evitar la impunidad de los crímenes cometidos durante aquellos días oscuros se enfocaron en culpar a los miembros de la Marina de Guerra que participaron en esa operación, los cuales aun casi 40 años después de aquello, 35 marinos siguen inculpados y enfrentando jucios injustamente.

Segun el testimonio de la “comisión” hubo una matanza en el desaparecido penal por parte de la Marina y poco o nada dicen acerca de la dinamita y explosivos que tenían los reclusos dentro del penal y que explotaron eliminando a gran parte de los amotinados

Otros afirman sin mayor sustento que fueron bombardeados por bazucas o fuego de morteros por los marinos, las leyendas urbanas crean hasta el mito que ese pabellon fue cañoneado por unidades navales, un absurdo sabiendo que en esos tiempos no existía la precisión como para no dañar a los propios compañeros en tierra en caso de ese supuesto bombardeo.

Un ejemplo claro de este abuso judicial es el del Vicealmirante Luis Giampietri, Ex vicepresidente en el Segundo Gobierno de Alan García, que estuvo al mando de los miembros de la Fuerza de Operaciones Especiales en esa incursión y que desde ese entonces estuvo enjuiciado hasta su fallecimiento en Octubre 2023, con 83 años.

Muy poco se menciona, por ejemplo, el asesinato del Capitán de Navío Juan Carlos Vega Llona que estuvo al mando del grupo de Infantes de Marina en esa operación, que meses después fue acribillado a balazos por la espalda en La Paz, Bolivia, por terroristas que lo siguieron hasta esa ciudad

Es importante mencionar que hay muy poca información sobre la versión de los que participaron en ese rescate de rehenes y muchas versiones extremandamente sesgadas que desinforman, es el caso de wikipedia o artículos de páginas similares.

Acerca de Wikipedia existe una limitación importante en su objetividad ya que las fuentes en muchos casos son personas sin el conocimiento exacto de lo que alli se publica por lo que al buscar este hecho histórico en su web le asigna el titulo de “matanza” o hacen afirmaciones sin mayor sustento como el de asegurar que hubieron en este desaparecido penal, ejecuciones extrajudiciales de presos acusados de terrorismo, cuando la función de ese tipo de web no es etiquetar con titulos subjetivos u opiniones del autor sino el de sencillemente limitarse a relatar los hechos.

Otro ejemplo es de la Iglesia Católica Peruana que en el documento publicado el 19 de junio de 1986 lo titula “Masacre de los penales de Lima” sin aún haberse investigado absolutamente nada y al día siguiente del suceso.

Mucho cuidado con las paginas que informan a medias o no son objetivas

Reflexiones sobre el rol de El Frontón en la historia y la justicia en el Perú

El papel de El Frontón en la historia del Perú sigue siendo motivo de reflexión y debate. Además este penal se ha convertido en un símbolo de persecución a los miembros de la Marina acusandolos de delitos de lesa humanidad y de la represión estatal, cuando en realidad fue una operación de rescate de rehenes exitosa, en donde se sacrificaron vidas y la integridad física de muchos Marinos, para lograr ese objetivo, llegando a recuperar el control y la paz que los terroristas habían destruido.

Es un hecho histórico que debe ser recordado para que nunca vuelva a ocurrir. Al mismo tiempo, debemos agradecer y honrar el trabajo de la Marina de Guerra del Perú, Militares y Policia Nacional (en aquellos dias llamada Guardia Republicana, Guardia Civil y Policía de Investigaciones), quienes con su valentía y sacrificio, demostraron su compromiso con la seguridad y el bienestar de la población (consejo: para información mas exacta, ver video del canal de Veteranos) donde veteranos de guerra cuentan sus hisotrias de sacrificio y amor a la patria.

El Frontón en la actualidad

La carcel de la isla penal El Frontón está completamente destruida y abandonada. Aun hoy, quedan bastantes vestigios de aquel motín, algunas autoridades de vez en cuando por política, plantean la idea de volver a ponerlo en funcionamiento

Proyectos de revalorización y uso actual de las instalaciones

Con el objetivo de preservar su valor histórico y promover el turismo cultural en el pueblo peruano para que nunca olvide, los años de terrorismo y a esos grupos subversivos que tanto daño hiceron al país, se han realizado ideas y proyectos de revalorización de las instalaciones de El Frontón, sin embargo ninguna iniciativa ha prosperado.

Repercusiones sociales y políticas de la historia de El Frontón

La historia de la toma de El Frontón, Lurigancho y “Santa Bárbara” dejaron una profunda huella en la sociedad peruana. El impacto de los eventos pasados en este penal ha generado debates y reflexiones sobre el terrorismo, la violencia que estos grupos subversivos empleaban destruyendo la humanidad de sus víctimas y sin duda, la necesidad de garantizar condiciones de seguridad en el sistema carcelario extremadamente saturado de presos en estos días.

Perspectivas futuras y desafíos en relación al penal El Frontón

A medida que avanzamos hacia el futuro, surgirán nuevos desafíos y oportunidades para el penales similares a lo que fue El Frontón. Será crucial continuar fomentando la rehabilitación y reinserción de los internos, siendo necesario abordar las necesidades de infraestructura y recursos para asegurar un funcionamiento óptimo de los penales del Sistema Penitenciario Peruano y los que alli laboran no estén expuestos y en un riesgo permanente a ser tomados como rehenes o en peligro de su integridad fisica como en los penales de aquellos dias.

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